Historia de la Arepa

Historia de la Arepa

La Arepa es un plato hecho de masa de maíz molido o de harina de maíz precocida popular y tradicional en las gastronomías de Colombia, Venezuela y Panamá (donde se conoce como tortilla y changa). Es uno de los platos tradicionales y emblemáticos de Colombia y Venezuela.

La arepa era preparada y consumida por los aborígenes del territorio actual de Colombia, Venezuela y Panamá desde antes de la llegada de los españoles; en la actualidad es considerada un icono gastronómico de Colombia y de Venezuela, y una herencia común compartida por estas naciones.

La referencia más antigua al vocablo arepa la proporciona Galeotto Cei en su «Viaje y descripción de las Indias (1539-1553)»:

“Hacen otra suerte de pan con el maíz a modo de tortillas, de un dedo de grueso, redondas y grandes como un plato a la francesa, o poco más o menos, y las ponen a cocer en una tortera sobre el fuego, untándola con grasa para que no se peguen, volteándolas hasta que estén cocidas por ambos lados y a esta clase llaman areppas y algunos fecteguas. G. Cei”

Algunas fuentes aseguran que la palabra proviene del cumanagoto —lengua del pueblo amerindio de la etnia Caribe del mismo nombre que habitó en la antigua provincia de Nueva Andalucía llamada hoy Cumaná, y cuyos descendientes habitan actualmente al norte del estado Anzoátegui, Venezuela—, en el que el vocablo erepa significa ‘maíz’, ingrediente básico en la preparación de la arepa.

Pedro Cieza de León, antes de morir en 1554, había dejado escrita su obra «Crónica del Perú», cuya segunda parte, «El señorío de los Incas», publicada en 1871, registra el consumo de la arepa en la provincia de Cartagena:

“Entre estos indios de que voy tratando, y en sus pueblos se hace el mejor y más sabroso pan de maíz en la mayor parte de las Indias, tan gustoso y bien amasado que es mejor que alguno de trigo que se tiene por bueno.”
Pedro Cieza de León

Además, fray Pedro Simón, en su obra «Noticias Historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales», y Bernabé Cobo, en «Historia del Nuevo Mundo», escribieron que “en América los aborígenes hacían unas tortas tan gruesas como un dedo, que se llaman arepas”.

Respecto al origen indígena de la Arepa, el académico y ensayista histórico Mariano Picón Salas destaca su similitud con la forma del disco solar, «como sin en ellas las nobles razas que la crearon quisieran venerar a ese primero y más visible Dios que calienta la tierra».

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